La preselección masculina de voleibol arrancó su preparación en Cochabamba con miras a la Copa Sudamericana que Bolivia albergará en agosto
El sueño de ser locales en un torneo continental ya está en marcha. La selección boliviana masculina de voleibol inició este jueves su primer microciclo de observación en Cochabamba bajo el mando del nuevo seleccionador, Juan Cobucci. Con 31 jugadores convocados y un plan de seis microciclos, el equipo nacional se prepara para la Copa Sudamericana que, por primera vez en la historia, se disputará en suelo boliviano del 5 al 9 de agosto.
El voleibol boliviano vive un momento histórico y la preparación no admite pausas. Mientras el equipo femenino afina detalles para viajar a Lima, la preselección masculina puso primera en el valle. El argentino Juan Cobucci, radicado en el país desde hace una década, asumió por primera vez el cargo de seleccionador nacional y ya imprime su sello de intensidad en el grupo de 31 atletas que trabajan desde el jueves hasta este domingo.
La cita es mayúscula. Por primera vez, Bolivia será anfitrión de la Copa Sudamericana de voleibol masculino. El coliseo cochabambino recibirá a selecciones de la talla de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, Venezuela y Perú. Un desafío que exige preparación de élite y que Cobucci asume con orgullo y responsabilidad.
Una hoja de ruta clara: Seis microciclos y una concentración final
El plan de trabajo diseñado por el cuerpo técnico es ambicioso y meticuloso. No se trata de una concentración aislada, sino de un proceso progresivo de observación y ensamblaje del equipo que se extenderá hasta el mismo día del debut.
El cronograma de microciclos confirmado es el siguiente:
Microciclo 1: 12 al 14 de junio (en curso, hasta este domingo).
Microciclo 2: 12 al 14 de junio.
Microciclo 3: 4 al 6 de julio.
Microciclo 4: 10 al 12 de julio.
Posteriormente, la lista se reducirá drásticamente para dar inicio a la fase definitiva.
"Tendremos estos microciclos de tres días y luego la concentración final con los 14 seleccionados para el torneo, que es de mucha importancia al ser locales", declaró Cobucci.
La concentración final arrancará el 20 de julio y se extenderá sin interrupciones hasta la finalización del torneo, el 9 de agosto. Serán 20 días de trabajo intensivo a puertas cerradas para pulir los últimos detalles tácticos y llegar en plenitud al estreno en casa.
"Dar mucha intensidad al trabajo": La filosofía Cobucci
El nuevo seleccionador no ocultó su gratitud por la designación y fue claro sobre la exigencia que demandará este proceso. Consciente de que el tiempo es un factor limitante, la intensidad será la bandera de cada entrenamiento.
"Quiero agradecer a la federación por nombrarme seleccionador. Para mí es un honor y un orgullo asumir este cargo y, por los tiempos, tenemos planificado este trabajo", expresó el DT argentino con evidente emoción.
Pero el agradecimiento no suaviza la exigencia. Cobucci fue contundente sobre lo que se espera en estos cuatro días iniciales y en los venideros: "Dar mucha intensidad al trabajo para intentar acortar distancias con las otras selecciones participantes". La frase revela una autocrítica constructiva y una ambición clara: Bolivia no va a ser un anfitrión pasivo, sino un competidor que quiere dar batalla.
Un desafío histórico: Recibir a las potencias en casa
La magnitud del evento no necesita exageración. Bolivia será el escenario donde potencias mundiales del voleibol como Brasil y Argentina se enfrenten por el título continental. Para la selección boliviana, es la oportunidad de medirse ante lo mejor del continente, de foguearse en la alta competencia y, sobre todo, de jugar con el apoyo incondicional de su gente.
Los microciclos no solo servirán para afinar la táctica, sino para consolidar el grupo humano que llevará la bandera tricolor en un torneo que promete ser inolvidable. La presión de ser local se transforma, en manos de Cobucci, en el combustible para acortar distancias.
Fuente: Comunicado oficial de la Federación Boliviana de Voleibol (FBV).
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